Saturday, June 07, 2014
UNA ALMERÍA SALUDABLE
Uno de los mayores saltos en cantidad y calidad para
la salud humana se produjo gracias al cambio de modelo de las
ciudades, la urbanización de la ciudad moderna en la era industrial
supuso un cambio de la ciudad medieval con calles abigarradas, de
trazado intrincado, sin agua corriente ni tratamiento de los
residuos, sin higiene y con proliferación de ratas y parásitos. Una
serie de despropósitos para la salud colectiva.
Es patente que hace falta un desarrollo urbanístico
saludable, en el que conservar y fomentar los hábitos higiénicos,
eliminar los factores estresantes, mejorar los abastecimientos de
agua, energía y alimentos sobre todo, pero también fomentar hábitos
y educar a los almerienses para tener una cultura saludable.
Los desplazamientos que nos vemos obligados a
realizar, el tiempo que pasamos inmersos en el tráfico, el ruido,
son factores estresantes; la contaminación de los vehículos y las
actividades industriales son factores que con unas adecuadas medidas
se podrían minimizar.
¿No habéis oído hablar de la obesidad infantil?
La falta de espacios para que los niños realicen actividades físicas
es una de las principales causas y encima estamos fomentando una
cultura de almerienses con hábitos poco saludables.
Nos hacen falta espacios comunes saludables, no sólo
higiénicos, en los que tener la seguridad que nuestra salud y
nuestra vida se van a preservar, todos tenemos presentes sucesos
luctuosos en macrofiestas que han sobrepasado todos los límites
imaginables. El alcoholismo, el tabaquismo y el consumo de otras
drogas, se pueden disminuir gracias a unos espacios de ocio comunes
en los que adquirir hábitos saludables. Parece que se ha puesto de
moda el no tener tiempo para el ocio, pero tenemos que pensar que el
ocio es una actividad relajante necesaria para nuestro equilibrio
biológico, físico y mental, quien no dedica tiempo al ocio, dedica
ese tiempo a otro tipo de actividades.
Todo esto no se puede realizar sin la colaboración
de los ciudadanos, no sólo de las Administraciones y de las
empresas, cuando terminamos nuestras labores todos somos ciudadanos y
es nuestra responsabilidad lograr unos espacios comunes saludables.
Cuando en el Partido Andalucista hablamos de lugares
comunes, nos referimos a lugares de todos los ciudadanos,
especialmente de los menos afortunados económicamente que no pueden
permitirse lugares privados saludables, pero tampoco los más
afortunados si existieran lugares comunes adecuados necesitarían
pagar por ese servicio, se trata en definitiva de la salud colectiva.

