Wednesday, June 18, 2014
Salud colectiva: aguas residuales.
Es evidente que para devolver a la naturaleza las
aguas que hemos utilizado en las actividades humanas es necesario su
adecuado tratamiento, si no queremos seguir contaminando la
naturaleza, incluidos los acuíferos subterráneos de los que muchas
localidades se abastecen, más claro: o tratamos las aguas sobrantes
de la actividad humana, o acabaremos bebiéndonos y regando nuestras
hortalizas y frutas con nuestra propia miseria y dando lugar a
infecciones y epidemias.
Debido al crecimiento de las ciudades las Estaciones
Depuradoras de Aguas Residuales se ven desbordadas y concretamente en
nuestra provincia sucede cíclicamente en los períodos de máxima
afluencia de visitantes, claro que en las localidades que disponen de
ESAR. Debido al incumplimiento de España en materia de aguas
residuales, estamos pagando a la Unión Europea 900.000 euros diarios
de multa que salen de los bolsillos de quienes siempre pagamos.
Esto tiene varias soluciones, hasta ahora se ha
tratado de que los municipios, como responsables en materia de aguas,
realicen grandes inversiones para aumentar la capacidad de
tratamiento de las EDARs existentes, o construir las necesarias para
tratar el volumen de residuos estimado a unos años vista, pero en
las circunstancias que estamos de recortes, la mayoría de municipios
no pueden hacer frente a estos gastos. Pero no es la única
posibilidad.
Un andaluz, un almeriense ha patentado un sistema de
recuperación de aguas grises en el hogar que permite un ahorro
importante en el consumo de agua, además de disminuir el caudal de
aguas residuales a tratar en las EDARs.
Para explicarlo de una forma más clara, se podría
ahorrar por familia hasta un 30% en el consumo de agua potable, esto
significa que cada familia que tenga instalado este sistema
disminuiría en ese mismo porcentaje el volumen de aguas residuales,
por que se podría evitar el gasto en ampliar EDARs existentes y
construirlas más pequeñas y menos costosas donde no las haya.
Está claro que estas instalaciones hogareñas
constituyen una pequeña inversión para las familias, pero si junto
con el ahorro en el consumo se disminuyeran algunos conceptos en los
recibos, lo que se podría acordar entre ayuntamientos, empresas
concesionarias del servicio de aguas y usuarios, esto resultaría
rentable para las familias, la sociedad y la naturaleza, pero sobre
todo para la salud colectiva.



