Friday, May 16, 2014
La UE necesita volver a los orígenes.
Cuando se comenzó a
pensar en la posibilidad de una Europa unida en la que por fin fuera
posible la paz entre naciones, se comenzó por realizar acuerdos de
tipo económico, así nació la Europa del acero y del carbón, la
CECA. Pero lo que realmente perseguían los “padres fundadores”
de la actual Unión Europea, era garantizar un futuro pacífico, una
política común que hiciera de Europa un foco ce influencia mundial,
pero sobre todo los conceptos de responsabilidad y solidaridad
económica y política.
Es precisamente este
concepto de solidaridad lo que dividía a los cuatro políticos
“unionistas”, el franco-alemán Robert Schumann, el alemán
Conrad Adenauer, el francés Jean Monnet y el italiano Alcide de
Gasperi, del británico Winston Churchill quien defendía unos
“Estados Unidos Europeos” bajo un aspecto puramente político.
Pero todo este camino no
hubiera se hubiera podido recorrer sin los esfuerzos por reconciliar
a sus respectivos países, seculares enemigos, realizados por Conrad
Adenauer y Charles Degaulle, Jefes de los Gobiernos alemán y
francés, que culminó en 1963 en el “Tratado del Elíseo”,
también conocido como “Tratado de Amistad”, que acabó con las
diferencias entre ambos países y posibilitó la actual Unión
Europea.
¿Cual es la importancia
real de la diferencia entre realizar una unión política y la
inclusión de los conceptos de responsabilidad y solidaridad? Pues
precisamente la dotación de unos fondos económicos que sirvieran
para la cohesión de los distintos pueblos de Europa incluidos en la
UE.
Pero los responsables
actuales de la UE han cambiado esos conceptos de responsabilidad y
solidaridad por dar prioridad a la economía, a los mercados, sin la
creación de un mecanismo propio de regulación que nos somete a los
criterios de los reguladores internacionales con sus propios
intereses como Unión Europea, y que somete a las regiones más
pobres a criterios mercantilistas en perjuicio de las personas, de
los ciudadanos.
¿Qué es lo peor de todo
esto? Pues el distanciamiento y la desigualdad y las lógicas
rencillas que están naciendo entre diferentes regiones de la UE,
pudiendo ponerse en peligro el original idea fundacional, la
convivencia pacífica entre los europeos.
Desde el Partido
Andalucista como una de las regiones damnificadas por estos cambios,
queremos defender la idea de los padres fundadores de responsabilidad
y solidaridad, porque queremos DEFENDER EUROPA y eso es DEFENDER
ANDALUCÍA.


