Friday, July 05, 2013
AGUA, TOCADO Y HUNDIDO (2ª parte)
El
uso del cloro para la desinfección del agua para consumo humano está
reconocido uno de los mayores logros en el campo de la sanidad
pública durante el S. XX eliminando epidemias de enfermedades tan
peligrosas como el cólera, las fiebres tifoideas, o la disentería,
sin embargo no podemos olvidarnos del potencial peligro de algunos
subproductos de la cloración, entre los que figuran los
trihalometanos. Como su propio nombre indica proceden de la
sustitución en el metano -CH4- de tres átomos de hidrógeno por
halógenos, el más común es el cloroformo -CHCl3-.
Como
GALASA reconoce en su comunicado del 10 de junio de 2013 desde las
conocidas como “lluvias de San Wenceslao” de finales de
septiembre de 2012 se viene utilizando agua del Pantano de Cuevas
para abastecimiento de la población, previo paso por la
potabilizadora de Cuevas del Almanzora, pero debido a los arrastres
de precursores de los trihalometanos, principalmente materia orgánica
tipo humus, ya en el mes de mayo los laboratorios de GALASA
detectaron la presencia de trihalometanos con un incremento durante
el mes de mayo por encima del valor límite autorizado en el RD
140/2003. Hasta el día 7 de junio no aparece en la prensa la noticia
de que “Salud advierte que el agua de Galasa no es apta para el
consumo” (titular de La Voz de Almería 7 de junio de 2013) y en
subtítulo “los técnicos de la empresa, sin embargo, han asegurado
a los alcaldes que no se traspasa ninguna línea roja en cuanto a los
posibles peligros para la salud”.
La
rapidez y formación de trihalometanos se ve favorecida por seis
factores: temperatura, pH, precursores orgánicos, cloro residual,
concentración de bromo y tiempo de contacto con el cloro. Si durante
los meses de invierno la concentración de trihalometanos se ha
mantenido dentro de valores, es un hecho que con el aumento de la
temperatura aumenta su concentración, por lo que hubiera sido el
momento de tomar las medidas que evitaran lo que al final ha
sucedido, o sea, que por acción u omisión el agua ha dejado de ser
apta para el consumo, con el consiguiente perjuicio para las personas
de esos once pueblos a los que sirve la potabilizadora de GALASA, o
sea, para sus clientes.
Si
como el comunicado de la propia empresa de 12 de junio de 2013 afirma
que da por resuelta la situación con celeridad y garantía, la
pregunta es ¿por qué los responsables de GALASA han dado lugar a la
alerta de las autoridades de Salud el día 6 ó 7 de junio cuando
desde mayo tenían los datos?
Aunque
dichos resultados anómalos se hubieran dado los últimos día de
mayo -no se aclara desde que fecha se estaba incumpliendo el real
Decreto 140/2003-, el día 2 ó 3 de junio ya podían estar sirviendo
agua desde la Desaladora de Carboneras. Si la solución definitiva es
construir una instalación que se puede ejecutar en un plazo de 2
meses, tiempo tuvieron desde finales de septiembre conocedores de los
problemas por alimentar la potabilizadora de agua procedente del
Pantano de Cuevas, de haber terminado dicha instalación.
Queda
claro que era manifiestamente evitable dicha
situación que generó un riesgo y potencial afección a la población
abastecida por GALASA.
Queda
claro quienes son pues los responsables de producir dicha
situación que generó riesgo y potencial afección a la población
abastecida por GALASA.
Es
necesario que se depuren las responsabilidades pertinentes.
Continuará...
