Wednesday, November 02, 2011
EL CAMBIO QUE NECESITA ESPAÑA

Una de las cosas que más ha calado en la sociedad española y en el orden político es que España necesita un cambio, por fin veo una idea que va a ayudar a paliar en España los terribles efectos de la crisis mundial.
Hemos podido comprobar que en los países de nuestro entorno político y económico, por si no queda claro me refiero a las democracias occidentales, desde los primeros momentos de la crisis todos los partidos con representación parlamentaria, se dedicaron a colaborar con sus gobiernos para que gracias al esfuerzo común se superaran o paliaran los efectos de la crisis. Sí, aunque haya quien no deja que se levante la vista y se mire lo que pasa alrededor, no es España el único país del mundo que sufre los efectos de una crisis financiera, países como Grecia, Irlanda o Portugal, en Europa, han caído al abismo y Alemania, por ejemplo, despidió a 300.000 funcionarios creo recordar. Pero si bien es cierto que hay países como Alemania, Inglaterra o Francia que están mejor que España, no es menos cierto que en esos países desde la oposición se han puesto a trabajar codo con codo con sus gobiernos, mientras que en España la oposición se ha dedicado a criticar duramente al Gobierno, culpándolo por todo y criticando todo lo que hacía, logrando su objetivo, mermar la credibilidad internacional, lo que ha logrado rebajar la confianza de los mercados en España, no en el Gobierno socialista, en el Reino de España.
Esta es una de esas cosas que hay que cambiar en España, que no haya ventajistas que sólo remen cuando el resto se pliega sus deseos, o remamos todos en todo momento, o se hunde la embarcación y eso es lo que estamos viviendo, hay remeros que no sólo no sueltan los remos, sino que reman en contradirección mientras no manejen ellos el timón.
Me sorprendió la oferta de ricos empresarios franceses, alemanes, ingleses... a sus respectivos gobiernos para que les subieran los impuestos, colaborando con ello a la creación de empleo y el mantenimiento del estado del bienestar. “Cuan gili gritan esos malditos” debieron pensar algunos en España y se apresuraron a aclarar que si se subían los impuestos a quienes más dinero tienen, éstos se irían con su dinero a otros lugares, no precisamente de nuestro entorno que he definido antes, pues en esos países los que más dinero tienen pagan más impuestos que en España. Como no dejo de seer un pobre asalariado, es posible que no comprenda que llevarse el dinero a un país tercermundista e incluso dictatorial, sea más seguro que invertirlo en España. Me abstengo la calificación sobre la lealtad de estas personas hacia España y hacia sus conciudadanos, puede que hasta clientes suyos, y no dejo de preguntarme que pasaría si el resto de conciudadanos adoptáramos la misma actitud y nos dedicáramos a consumir de la competencia extranjera.
Esta es otra de esas cosas que hay que cambiar en España, la responsabilidad social de quienes más tienen.
Desde las organizaciones empresariales españolas nos están avisando de que la forma de crear empleo es dando dinero a los empresarios mediante la rebaja de impuestos y aportaciones, además de la rebaja en los sueldos de los trabajadores, ignoro si los directivos son trabajadores, pero se pueden echar cuentas: el 10% de 1.000 euros son 100 euros, de 10.000 son 1.000 y de 100.000 son 10.000. La conclusión sobre donde interesa la rebaja se la dejo al avispado lector.
Otra consecuencia de la rebaja de sueldos es la disminución del consumo y por consiguiente, de la economía, de la confianza y de vuelta, en la creación de empleo, por consiguiente en el agravamiento de la crisis.
Creo que esa mentalidad empresarial habría también que cambiarla, pues entre otras cosas el empresariado español se arriesga a perder un mercado de casi 45.000.000 millones de clientes, excluidos los ricos que suelen consumir productos de importación.
Si estando la cosas como están peligran cosas como la financiación a la sanidad, la educación, o las pensiones, si se disminuyen los impuestos es evidente que el dinero no llegará, como consecuencia o se suben los impuestos por abajo, o sea, a esos trabajadores a los que se ha rebajado los sueldos, o nos veremos obligados a pagar por prestaciones sanitarias, por la educación de nuestros hijos y dedicar parte de nuestra paupérrima economía a planes de pensiones.
Este sin embargo, es un cambio que no me gusta nada porque soy un pobre asalariado, si fuera una persona rica no me importaría nada, iría a carísimas clínicas privadas extrajeras, llevaría a mis hijos a colegios privados, mejor extranjeros, y me proveería de una altísima prima de pensión que además me supondría otra rebaja en mis impuestos.
Luis J. Pasamar
Miembro del grupo de reflexión “Por un nuevo socialismo”
