Monday, October 03, 2011
Crisis, recortes y medidas

Como mi idea de la economía no va más allá de tratar de estirar mi sueldo para llegar a fin de mes y con más pena que gloria, voy a tratar de exponer lo que he entendido de todo este maremágnum de información respecto del título de mi comentario.
Al parecer hay una cosa abstracta a la que denominan “los mercados”, que presta el dinero que los Gobiernos piden por adelantado para realizar diversas actuaciones y que devuelven según el incremento que marcan unas “agencias de calificación”, que lo que califican es la confianza que los prestamistas han de tener en que su dinero les sea devuelto. Curioso es que estas últimas tengan un “ojo clínico” tan selectivo, pues resulta que hasta unos segundos antes de que se anunciara la quiebra espectacular de “Lehman Borders”, calificaban al gigantesco Banco como digno de la máxima confianza habida y por haber. Ya ven.
Por otro lado creo entender que “los mercados”, se trata en realidad de tres o cuatro señores, perfectamente identificados por quienes se mueven en este mundazo –no me atrevo de calificar de “mundillo” algo tan enorme-, que manejan los dineros que las personas que puedan ahorrar algo en estos tiempos tienen en los Bancos, para invertirlos de la manera más rentable posible ¿Para esas personas que son las dueñas de “la panoja”? Esa es mi duda, ya ven.
Pues resulta que en estos tiempos de huida de capitales hacia paraísos fiscales o países con menores costes de producción (traducido al “roman paladino” como con menor calidad de vida o directamente, en condiciones de esclavitud), con retención de grandes capitales por “miedo a la crisis”, se dan circunstancias asombrosas.
La mayoría de los productos de consumo sólo pueden ser consumidos por los habitantes de ese “primer mundo” que está en crisis, como se ponen pegas a la inversión por cuestiones de confianza (¿alguien duda que el gobierno dictatorial de un país tercermundista ofrece más garantías que el español, o incluso el portugués, el irlandés, o el griego?) se invierte en países de costes de producción más bajos, con lo que se pierde empleo en el primer mundo. Esto no sólo lleva a una mayor pobreza, lleva a un menor consumo.
El consumo en países del primer mundo disminuye por la destrucción de empleo, por la falta de inversión, por la falta de confianza. La disminución del consumo influye negativamente en la economía de los países y de la industria, eso crea mayor desconfianza y entonces volvemos al párrafo anterior.
Creo que la principal misión de “los mercados” es crear riqueza para sus clientes, pero como soy un analfabeto en economía, por lo visto la mejor forma de hacerlo es invirtiendo el dinero de manera que resulte más caro que los Gobiernos creen las infraestructuras que propicien la instalación o consolidación de empresas, que se invierta en crear empleo en países lejanos y tercermundistas, o en destruir empleo y disminuir el consumo para que la confianza disminuya…
No dudo que la acción combinada de mercados y agencias de calificación hagan de los países como España, un paraíso de ricos rentistas que ganen ingentes cantidades de dinero a cambio de que los países pobres mejoren su calidad de vida gracias al empleo de calidad que en ellos van a crear los ricos rentistas del primer mundo. Ya ven.
Frente a esto hay quien piensa que lo mejor es dejar de dar dinero a los Bancos a precio menor al que dicta “la confianza” de cada país para que no ganen dinero con esa desleal plusvalía, que no se condene a las personas más desvalidas y a las desempleadas, que se aumenten impuestos a los más ricos (eran los que más ganaban en los tiempos de bonanza, mientras que se mantenía el “control de los salarios para no calentar la economía”), que se aumenten los impuestos a los artículos de lujo y a los que perjudican a la salud, que se mantengan las prestaciones sanitarias, educativas y culturales, y en definitiva, que se cree más Estado, más fuerte, más potente, que pueda hacer impensable ataques especulativos, controles de agencias interesadas, y la dictadura del capital frente a los derechos de las personas.
