Tuesday, September 28, 2010
DIFÍCIL EXPLICACIÓN.

Ya se sabe que los calores rigurosos del verano son tan fértiles para la imaginación como el mejor de los productos fitosanitarios que utilizan nuestros industriosos y laboriosos agricultores, el asunto es que alguna explicación ha de haber para mis inquietantes siestas veraniegas.
Me imagino en la puerta de la Iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, donde me casé hace ya algunas décadas, un grupo de activistas marroquíes despliegan unas pancartas y comienzan a gritar consignas sobre la necesidad de la marroqinización de Ceuta y Melilla, mientras los viandantes se muestran por momentos tan sorprendidos, como violentos ante tan insospechada manifestación.
Pero lo más inquietante es el ataque de priapismo que me provoca la presencia de Doña Soraya Sáenz de Santamaría, descalza y vestida tan sólo con las vaporosas telas del traje típico de la mujer rifeña, explicando a los violentados transeúntes el derecho a la libertad de expresión recogido en nuestra Carta Magna, mientras las fuerzas del orden público tratan de evitar cualquier manifestación de violencia contra los intrépidos manifestantes y contra Doña Soraya.
Obvio comentar mi conversión al onanismo ante las imágenes de Doña Soraya y sus vaporosas ropas rasgadas en los actos de dispersión de contramanifestantes y represión quienes han provocado la alteración, más que previsible, del orden público.
Llegado a este punto quiero aclarar que sólo se trata de un producto de mi imaginación provocado por la belleza de Doña Soraya que sólo conozco por fotografías, espero poder comprobar algún día que quienes afirman que tiene más personalidad que belleza, tienen razón.
