Tuesday, September 28, 2010

 

TACTICAS POLÍTICAS



Si tiramos de hemeroteca podemos observar como Don Javier Arenas líder indiscutible del PP andaluz ponía como ejemplo de excelente gestión municipal la realizada en El Ejido por Don Juan Enciso.
Eran tiempos en los que la felicidad popular se originaba en El Ejido, regaba con alegría la provincia almeriense y gustaba a Don Javier, se aparcaba a Don Luis Rogelio en el Ayuntamiento y se ponía la Diputación en manos de Don José Añez, hombre de Enciso. La pujanza de Enciso le animó a escalar responsabilidades en el PP provincial, dimitió Don Luis Rogelio y se intuía a Don José Añez como próximo Presidente Provincial.
Estos acontecimientos hicieron despertar de su letargo al emergente y enfrentado a Enciso “león de Roquetas”, Don Gabriel Amat, quien supo granjearse los afectos y simpatías necesarias para hacerse con los órganos de poder populares almerienses y atraerse los apoyos regionales que antes eran de Enciso, la suerte estaba echada.
Tras su particular paso del Rubicón, Don Gabriel se puso a la faena de reforzar su liderazgo dejando cada vez menos sitio al “sector Enciso” que asfixiado y antes de perecer ahogado, no tuvo más remedio que salirse de las filas populares y mantenerse como independiente esperando su ocasión.
Pero en lugar de hacer caso del dicho “a enemigo que huye puente de plata”, quienes antes eran socios de Don Juan Enciso y conocedores de muchas cosas por lo tanto, se dedicaron a denunciar aquello que les parecía que podría evitar futuros dolores de cabeza al ahora líder indiscutible.
No es extraño que de cara a unas elecciones que pueden ser su última oportunidad, Don Javier haya puesto a su inteligencia a atraerse las filias y fobias que le interesen. De que esto está sucediendo con personas del PAL se queja amargamente Don Ángel Díaz.
¿De qué nos quejamos amargamente los almerienses? Pues de que el PP, que representa a una parte muy importante de almerienses, se dedique a estas labores en lugar de trabajar por la resolución de los problemas que nos aquejan, más en esta coyuntura, pero aquí sí parecen creer el dicho “cuanto peor, mejor”, obviando que no para todos.
Luis J. Pasamar

 

UN HOMBRE TRANQUILO



Somos conscientes de que hoy en día si alguien quiere hacerse notar ha de hacer mucho ruido, aunque el ruido en sí es sólo eso, ruido. Pero hay quien llega a hacerse notar gracias a cualidades distintas de su capacidad de hacer ruido, Juan Carlos Usero es una de esas personas que se hacen notar por su capacidad de trabajo y por el resultado de éste.
No se puede negar la cantidad y calidad del trabajo que la Diputación ha hecho por los pueblos de Almería durante el mandato de Juan Carlos Usero, sin hacer ruido ha hecho un trabajo que conocen perfectamente los Alcaldes de nuestra provincia, sobre todo los de los pueblos más pequeños y con menor capacidad de actuación.
Es esa discreción de Don Juan Carlos la que le ha permitido, al menos hasta ahora, caminar por nuestras calles como un ciudadano más, en lugar de utilizar la parafernalia oficial que tanto gusta a otros, está integrado en nuestra sociedad como siempre, como almeriense que es de toda la vida, y todos somos testigo de ello, de su discreción.
Pero al igual que en la película de John Ford protagonizada por John Wayne y Maureen O’Hara, no es no es por carecer de capacidad de luchar, más bien al contrario, se trata de conseguir las cosas gracias al trabajo, sin gastar energías en ruidos y aspavientos. Es cierto que ha sido víctima de los ruidos que otros han hecho para tratar de tirar por tierra una gestión que se defiende por sí sola, pero que nadie dude que como John Wayne en la película citada, en cualquier momento puede ponerse a la faena y demostrar que es capaz de hacer tanto ruido y aspavientos como el que más.
Los que hemos visto la película conocemos del mérito y valor que hay que tener para no entrar en guerras fútiles y lograr las cosas con el esfuerzo del trabajo bien hecho.

 

DIFÍCIL EXPLICACIÓN.



Ya se sabe que los calores rigurosos del verano son tan fértiles para la imaginación como el mejor de los productos fitosanitarios que utilizan nuestros industriosos y laboriosos agricultores, el asunto es que alguna explicación ha de haber para mis inquietantes siestas veraniegas.
Me imagino en la puerta de la Iglesia del Sagrado Corazón de Melilla, donde me casé hace ya algunas décadas, un grupo de activistas marroquíes despliegan unas pancartas y comienzan a gritar consignas sobre la necesidad de la marroqinización de Ceuta y Melilla, mientras los viandantes se muestran por momentos tan sorprendidos, como violentos ante tan insospechada manifestación.
Pero lo más inquietante es el ataque de priapismo que me provoca la presencia de Doña Soraya Sáenz de Santamaría, descalza y vestida tan sólo con las vaporosas telas del traje típico de la mujer rifeña, explicando a los violentados transeúntes el derecho a la libertad de expresión recogido en nuestra Carta Magna, mientras las fuerzas del orden público tratan de evitar cualquier manifestación de violencia contra los intrépidos manifestantes y contra Doña Soraya.
Obvio comentar mi conversión al onanismo ante las imágenes de Doña Soraya y sus vaporosas ropas rasgadas en los actos de dispersión de contramanifestantes y represión quienes han provocado la alteración, más que previsible, del orden público.
Llegado a este punto quiero aclarar que sólo se trata de un producto de mi imaginación provocado por la belleza de Doña Soraya que sólo conozco por fotografías, espero poder comprobar algún día que quienes afirman que tiene más personalidad que belleza, tienen razón.

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