Wednesday, May 19, 2010
UN BLUES DE LA CRISIS.

Un negociante se dedica a vender y cobrar un producto que sabe que no va a poder servir a sus clientes, pues como no paga a sus proveedores, éstos se ven obligados a embargar parte del negocio de ese señor que además, tampoco está al día con sus empleados, ni devuelve el dinero o indemniza de ninguna manera a sus clientes. No sólo es culpa de la crisis, pues el mismísimo negociante opina que él no consumiría sus productos o servicios.
Como resultado de la crisis galopante, se ve obligado a despedir a un grupo de trabajadores a los que liquida mediante cheques sin fondos, pero no es sólo por la crisis que este pobre hombre se ve obligado a delinquir, es por culpa de los trabajadores que se ve en esa obligación, pues si se hubieran realizado las reformas que él piensa imprescindibles en el mercado laboral para poder crear empleo, está claro que no habría necesitado firmar cheques sin fondos, y habría creado un sinfín número de puestos de trabajos como muestra la evidencia.
Si se hubiera dado el caso de que uno de esos desempleados de los cheques sin fondos que hubiera perdido la cabeza y hubiera amenazado a ese negociante, seguro que estaría detenido para rendir cuentas ante la Justicia por el precedente y la alarma social de esa conducta, ante un señor que víctima de las circunstancias, no deja de ser un pilar de la sociedad del que no se duda que nunca vaya a cometer un delito.
Advierto que si alguien confunde los hechos creados pro mi fértil imaginación con la cruda realidad, ni es mi intención, ni puedo imaginar en que se basa para ello.
