Saturday, May 29, 2010
MENOS MIEDO Y MÁS ESPERANZA.

Llevamos una temporada en la que sólo se habla de la crisis que estamos padeciendo y bien mirado hay que decir que vaya mierda de crisis la que tenemos en España, pues sin olvidar en ningún momento que hay muchas personas que lo están pasando muy mal, no podemos negar que para crisis la de cientos de millones de personas que cuando se despiertan cada día sobre un trapo en el suelo y con el cielo por techo, no saben si van a poder comer ese día, las de millones de personas que cuando se ponen enfermos tienen que recorrer kilómetros andando para que los vea un médico de una ONG en la mayoría de los casos, teniendo que esperar días y noches a que les llegue su turno y que tengan la suerte de que queden medicinas.
La globalización, madre de todos los beneficios del neoliberalismo sólo es para los más ricos de entre los más ricos, a los más pobres la globalización no les permite ni desplazarse en busca de un puesto de trabajo, ni tener otras esperanzas que las de abrir los ojos un día más. ¡Eso sí es crisis!
Si echamos un poco la vista atrás, incluso los más jóvenes pueden recordar los “duros tiempos” en los que había un coche por familia, una tele, un ordenador, no salgo con historias de abuelitos que no podían imaginarse que las “videoconferencias” iban a pasar de las películas de espionaje al salón de casa, y gratis.
Nos invaden los mensajes desde las televisiones, los periódicos o los ordenadores, de los agoreros que predican el fin de los tiempos mientras no sean ellos los que estén en el poder, y sin más razonamiento que el que ellos estén en el poder pues hay que confiar en ellos con fe ciega. Me recuerdan a esas religiones que predican el infierno a todo aquél que no se rinda a profesar esa creencia determinada, tratando de convencer por miedo en lugar de trasladarnos la esperanza en Dios todopoderoso.
Frente a estos predicadores del miedo, tenemos un Gobierno que está luchando por la esperanza y los derechos de los más desfavorecidos. Cuando legisló la igualdad de derechos para todas las personas que deciden compartir sus vidas en torno a su amor, los agoreros pusieron el grito en el cielo porque mantienen que no todos tenemos los mismos derechos, en contra de lo que dice nuestra Constitución; cuando se trataba de ayudar a los más necesitados, los dependientes, se quejaban del dispendio económico que esto iba a suponer porque no ven bien que con el dinero de sus impuestos se proteja a quienes no pueden valerse por sí mismos: cuando se ha regulado la interrupción del embarazo su discurso parecía que se obligaba a mantener relaciones sexuales indiscriminadas a las menores de edad –al parecer los menores no tendrían esa suerte-; cuando se creo el “cheque-bebé”, lo criticaron hasta la saciedad, cuando se ha suspendido, también; cuando se crearon los fondos de cohesión, el famoso “Plan E”, bramaron en contra con la misma intensidad que a favor cuando se anuncia su suspensión; cuando se negocia con ellos y se llega a un punto en común, se niegan a ratificar esos acuerdos porque les parecen malos; si el Gobierno dice blanco, porque dice blanco y si dice negro, porque dice negro.
Su mensaje es que no hay solución, si no hacemos nada es verdad, pero si trabajamos todos juntos podemos arreglar lo que sea, y esa es nuestra esperanza, que entre todos podemos hacerlo, y entre todos lo vamos a hacer con el Gobierno socialista en cabeza, y quien no quiera colaborar, que no moleste.
