Tuesday, August 11, 2009
INQUISICIÓN

Me llamo José, me dedico a vender drogas para alimentar a mi familia, no lo hago con el fin de cometer otros delitos, la policía y la Justicia se han convertido en una especie de inquisición que me persigue con saña.
Soy Manuel y soy carterista, sólo se trata de mi modus vivendi, con lo que obtengo no trato de cometer actos delictivos, sólo lo dedico a pagar mi casa, alimentar a mi familia, comprar ropa, y pagar los colegios de mis hijos, sin embargo la Justicia y la policía me detienen, me esposan, me juzgan y encarcelan, convirtiendo mi vida en un infierno, me persiguen con saña digna de la Inquisición.
Podríamos poner más ejemplos de personas que, sin tener cargos y sueldos públicos, se ven obligados a delinquir para comer y que con más razón pues reivindican que no los persigan, pues son particulares que no representan a nadie, creo que ni a ellos mismos.
Por eso desde un partido que gobierna, no se pueden lanzar alegremente ciertas afirmaciones que ponen en tela de juicio la acción de quienes tienen encomendada la vigilancia y cumplimiento de las leyes.
De lo que se trata es de perseguir y castigar al delincuente, sea quien sea y esté donde esté, si está prohibido aceptar regalos no vale argumentar que “mi amigo no ha sido dadivoso con quien se los ha hecho”, se le da el correspondiente “tirón de orejas” y a otra cosa mariposa.
En esta sociedad hay quien cree en la desigualdad como principio de convivencia, si hay que juzgar, se juzga “entre iguales” y con las leyes para “los iguales”. Los “distintos” sin embargo no tienen ni el derecho de dudar de su honestidad, como sucedía en la Edad Media con los “señores feudales”, vamos.
